El Portal del Sol es un centro de día que contiene a decenas de jóvenes. Juegos, talleres, oficios y por sobre todo arte en cada una de sus expresiones son algunas de las tantas actividades que se llevan adelante como forma de comunicación y, a la vez, “de resistencia”. El lugar no parece ser la excepción a la asfixia económica que viven las entidades educativas intermedias por parte del Gobierno Provincial.
¿Cómo escapar a la marginalidad? ¿Cómo explotar las potencialidades de los jóvenes que tuvieron la mala suerte de nacer lejos de la 9 de Julio? ¿Cómo reinsertar al sistema a los que fueron excluidos y recluidos? Son estas algunas de las problemáticas que llegan día a día, y que intentan desentrañar en el centro comunitario que tienen dos armas fundamentales a la hora de trabajar: “Arte y Pasión”, cómo explica el trabajador social de la entidad, Neri Calderón.
Por un cambio
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, dijo alguna vez Eduardo Galeano. Es este el paradigma que mueve los hilos del Portal de Sol, ubicado en la calle Avalos en K. 41, donde funciona el centro de día que trabaja con niños y adolescentes, y se propone la ambiciosa tarea de colaborar en el cambio de las condiciones de existencia en los barrios.“Somos casi 18 personas que laburan todos los martes, todos los jueves y todos los sábados, que son los días funciona el Portal. También tenemos un comedor. Hacemos actividades físicas, talleres. Tenemos una huerta también. Y de alguna manera los pibes, mínimamente, tienen la posibilidad de cultivar sus alimentos”, explica Neri.
Calderón sostiene la necesidad de pensar en nuevos paradigmas en términos pedagógicos, porque es ahí donde se forman los pibes. Es que muchas de esas teorías que cierran por todos lados, no tienen un punto de relación con la situación que viven. No es un dato menor que se formó profesionalmente en la Universidad de las Madres. “Implica un compromiso” y una óptica distinta para aplicar en las problemáticas del barrio. Su barrio.
“Entonces estas actividades que hacemos tienen que ver con la lógica y la reflexión en cuanto al cuidado del medio ambiente. También tenemos un horno de barro, y todos los sábados hacemos pan casero. Además del comedor tenemos una casa de barro, eso es una alternativa en cuanto a construcción, ahí realizamos los talleres, es totalmente ecológica. Es importante porque tratamos de utilizar todos los recursos que nos rodean, y no desecharlos”, esgrime Calderón.
Trabajo en conjunto
Son cerca de setenta los jóvenes que asisten a las actividades del Portal del Sol, entidad gestionada por la asociación civil Camino del Sol, que cuando comenzó y armó el centro, planteó un proyecto para trabajar con adolescentes de entre 14 y 18 años. En los papeles y en la teoría, cerraba por todos lados. Pero en el barrio la realidad y la necesidad fue otra.
“Fue imposible. Se tuvo que reformular el proyecto, porque venía el nene de 14 años, pero con todos sus hermanitos. Porque era el único que se quedaba a cargo en la casa. Entonces eso generó una buena relación con las familias, porque la relación es la misma que tenemos con los pibes, con los niños, y con los adolescentes”, amplía Neri.
Las tensiones propias con las que conviven en el espacio, no sólo tienen que ver con la institución en sí misma: los problemas típicos de la autogestión, la falta de pagos por parte del Gobierno Provincial, o la usencia de recursos para avanzar en las distintas actividades, sino que cada uno de los jóvenes que asiste tiene una perspectiva distinta, en su familia, en sus estudios, pero que responden a una realidad local transversal a todas esas historias.
“Tenemos un grupo familiar de 25 o 30 familias. Esto nos permite observar una realidad en el barrio de familias súper numerosas. Existen relaciones familiares que son fragmentadas. Hay muchos padres que laburan todo el día, que son víctimas de explotación aboral y víctimas también de muchas cuestiones que tienen que ver con lo social. Todo esto después se reproduce en la familia, y tiene relación con la violencia y con las adicciones. Un panorama complejo familiar, pero nosotros apuntamos a laburar con los pibes. Ahí podemos tener la mayor influencia” remarca.
-¿Económicamente como es la situación hoy en el Portal?
NC.: El Estado Provincial en materia de niñez está generando un vaciamiento del sistema de promoción y protección, que tiene que ver con sustentar estos espacios comunitarios. Es un gran problema porque en estos espacios se trabajan con niños y adolescentes, y con las familias en general, porque los niños no están por fuera de eso. Pero la Secretaría de la Niñez hace un mes atrás recién pagó el bimestre, es decir, recién pagó enero y febrero.
-Son muchas los inconvenientes que tienen en el Portal para avanzar en las actividades. ¿Cómo continuar con un proyecto de estas características?
NC.: El compromiso que uno tiene en cuanto a las transformaciones sociales. Eso es fundamental. La mayoría de los que hoy trabajamos en estos espacios venimos justamente de esos sectores abandonados y excluidos. Es el caso del mío, y de miles de compañeros que están en estos espacios para trabajar por la justicia y la equidad social.

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