domingo, 9 de febrero de 2014

"Los Bachis no tapan baches"


Por Leandro Alba

Los bachilleratos populares son un fenómeno que crece y se intensifica. Muchos de ellos se gestaron al calor de las luchas del 2001, donde parecía que todo podía suceder. Por entonces nacieron cientos de asambleas barriales, de las cuales hoy no quedaron rastros. Pero surgieron otras tantas experiencias cooperativistas que evidenciaban el agotamiento de un modelo, y la necesidad de plasmar  en un discurso alternativo nuevas formas de organización que emergían.


Por esto, los Bachilleratos Populares  llegaron para quedarse. Y para multiplicarse, ya que en los últimos tiempos se ha incrementado la cantidad de “Bachis” en los barrios.  A sus clases asisten cientos de jóvenes y adultos que no pudieron finalizar sus estudios en los centros de educación convencionales, por diversos motivos. Su accionar resulta fundamental en el panorama de exclusión social y educativo de los barrios marginales. Sin embargo, y pesar de una década de lucha,  la gran mayoría de los Bachilleratos Populares no cuentan con un reconocimiento pleno por parte del Estado bonaerense. 

EL RECLAMO

 “Queremos que se nos reconozca como una escuela, y con todo lo que eso implica: financiamiento integral, becas, salarios docentes, entre otras cuestiones”. De esta manera sintetizó la consigna de la lucha actual de centenares de bachilleratos populares, el docente Juan Manual Erazo.
En Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y el interior del país se contabilizan aproximadamente un centenar de Bachilleres populares. LA “Coordinadora de Bachilleratos Populares en lucha”  agrupa a 40  instituciones, de las cuales 20 están territorio bonaerense.  En  el 2007 consiguieron un primer reconocimiento por parte  de Mario Oporto, en aquel momento encargado de la cartera de educación del conurbano, que las incluyó en el marco legal de la Dirección de Gestión Privada.  El cambio llegó en el 2011, cuando el funcionario suscribió a los bachilleratos en el “Convenio de cooperación técnica” que los reconoce como CENS (ver recuadro) de Adultos y prevé el salario para los docentes.


 ¿Qué son los C.E.N.S.? Son institucioes educativas destinadas a jóvenes adultos. Su objetivo es incorporar alumnos al sistema educativo  que nominalizaron sus estudios por motivos diversos. Estas instituciones forman parte de la Dirección de Educación del adulto y el adolescente, que dependen del Ministerio de educación del GCBA. 




“Oporto empezó a atender por la lucha, pero nos costó muchísimo.  Ese años (2011) se consiguió que se reconozcan 5 (bachilleratos)explicó la docente de Comunicación Comunitaria del Bachillerato Bartolina Sisa de la Ciudad de La Plata, Nadia Gigena.

Sin embargo “el proceso de oficialización se estancó.”Juan Manuel  sostiene que la situación “no avanza desde el  inicio de la nueva gestión de  Silvina Gvirtz”, a cargo de la  Director general de Cultura y Educación el año pasado y hasta el momento hay “en  11 bachilleratos  en proceso de oficialización, de los cuales 6 se encontraban en la parte final, es decir, sólo falta  la firma y la autorización de Gvirtz, pero hasta el momento están retrasados.”

¿Cuál es el motivo por el cual se frenó la oficialización de los “Bachi”?

“No aceptan mas bachilleratos nuevos. Incluso están congelados. Además  al Programas Fines lo defienden a rajatablas. El problema es que mediante esos programas no garantizan la educación integral. Nosotros hacemos escuelas en los barrios, desde abajo”, argumentó  el profe Juan Manuel, o “vasco” para los “cumpas”.
RECUADRO ¿Qué es el FiNes? Es un programa para la Finalización de los Estudios Primarios y Secundarios. En una primera etapa se destinó a jóvenes y adultos que si bien finalizaron la cursada de sus estudios debían materias. Y desde el 2009, se amplió su público a sectores que no iniciaron, o bien  no finalizaron sus estudios secundarios o primarios

En este sentido la profesora Nadia Gigena explica que  mediante el programa FiNes  “se bajan programas, no se hace un pronóstico de la necesidad del territorio. No son escuelas porque no se imparte ni siquiera los contenidos básicos. Además se les paga menos a los docentes, por estas razones no estamos de acuerdo con esos programas”

Sin embargo, no todos los Bachilleratos tienen una visión negativa del programa. Desde el Bachi Eperanza de Cambio, ubicado en Moreno,   que cuenta con 20 inscriptos, la profesora Erica Tamborini sostiene que “en el Fines, existe una doble participación de los compañeros, y es una opción más. Hay una crisis educativa, los jóvenes de entre 14 y 17 años espera  que quedan fuera de la escuela. Por esto, estos programas no se contradicen, ni está en la otra vereda con lo que hacemos en los bachilleratos.”

“Una de las cuestiones es ¿Por qué los adultos nos hacemos cargo de nuestra formación básica? Somos los laburantes los que nos quedamos afuera, porque no sólo existe la acumulación económica, sino también la de saberes. Entonces los espacios de Fines no son espacios de competencia. La cuestión  está en función del grado de participación, no importa la forma sino la esencia,” amplía la profesora en Historia Érica Tamborini.

Los bachilleratos generan una conciencia crítica en el estudiantado. Por esto ¿el reconocimiento como instituciones educativas se hace esperar por razones políticas, ideológicas o económicas?

“Creo que el motivo por el que no nos dan la oficialización es por una razón política, hoy en día se subsidia a los colegios privados en un 70 a un 100 %”, explica Nadia Gigena.

                                                   


Otro de los factores que esgrime el Estado Provincial por el cual se niega a hacerse cargo del financiamiento integral de los bachilleratos es su delicada situación económica, producto de la deuda del Estado Nacional con respecto a la Coparticipación Federal.  Esta situación fue el punto de inflexión entre el Sciolismo y el Krichnerismo, y la tensión llegó a su máxima expresión hace unas semanas, cuando el gobernador bonaerense pretendió pagar los aguinaldos en 4 cuotas. En el medio, los bachilleres, hospitales, y trabajadores estatales.

Al respecto el profe de Historra, Juan Manuel, sostiene que “en la provincia hay un problema estructural de financiamiento, del gobierno, y un desfinanciamiento de los sectores públicos, y también una cuestión política de forma y contenido.”

Hoy los Bachi aguardan por una respuesta favorable por parte de las autoridades provinciales. Mientras, sus aulas se llenan de jóvenes  y adultos que encuentran en sus cálidos espacios una forma de cambiar sus realidades mediante otra forma de educación donde el “estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas”, como dijo Freire.

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