jueves, 13 de febrero de 2014

Un sueño comunitario

Por Leandro Alba


El Portal del Sol es un centro de día que contiene a decenas de jóvenes.  Juegos, talleres, oficios y por sobre todo arte en cada una de sus expresiones son algunas de las tantas actividades que se llevan adelante como forma de comunicación y, a la vez, “de resistencia”. El lugar no parece ser la excepción a la asfixia económica que viven las entidades educativas intermedias por parte del Gobierno Provincial.

¿Cómo escapar a la marginalidad? ¿Cómo explotar las potencialidades de los jóvenes que tuvieron la mala suerte de nacer lejos de la 9 de Julio? ¿Cómo reinsertar al sistema a los que fueron excluidos y recluidos?  Son estas algunas de las problemáticas que llegan día a día, y que intentan desentrañar en el centro comunitario que tienen dos armas fundamentales a la hora de trabajar: “Arte y Pasión”, cómo explica el trabajador social de la entidad, Neri Calderón.

Por un cambio

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, dijo alguna vez Eduardo Galeano. Es este el paradigma que mueve los hilos del Portal de Sol, ubicado en la calle Avalos en K. 41, donde funciona el centro de día que trabaja con niños y adolescentes, y se propone la ambiciosa tarea de colaborar en el cambio de las condiciones de existencia en los barrios.

“Somos casi 18 personas que laburan todos los martes, todos los jueves y todos los sábados, que  son los días funciona el Portal. También tenemos un comedor. Hacemos actividades físicas, talleres. Tenemos una huerta también. Y de alguna manera los pibes, mínimamente, tienen la posibilidad de cultivar sus alimentos”, explica Neri.

Calderón sostiene la necesidad de pensar en nuevos paradigmas en términos pedagógicos, porque es ahí donde se forman los pibes. Es que  muchas de esas teorías que cierran por todos lados, no tienen un punto de relación con la situación que viven. No es un dato menor que se formó profesionalmente en la Universidad de las Madres. “Implica un compromiso” y una óptica distinta para aplicar en las problemáticas del barrio. Su barrio.

“Entonces estas actividades que hacemos tienen que ver con la lógica y la reflexión en cuanto al cuidado del medio ambiente. También tenemos un horno de barro, y todos los sábados hacemos pan casero. Además del comedor tenemos una casa de barro, eso es una alternativa en cuanto a construcción, ahí realizamos los talleres, es totalmente ecológica. Es importante porque tratamos de utilizar todos los recursos que nos rodean, y no desecharlos”, esgrime Calderón.

Trabajo en conjunto

Son cerca de setenta los jóvenes que asisten a las actividades del Portal del Sol, entidad gestionada por la asociación civil Camino del Sol, que cuando comenzó  y armó el centro, planteó un proyecto para trabajar con adolescentes de entre 14 y 18 años. En los papeles y en la teoría, cerraba por todos lados. Pero en el barrio la realidad y la necesidad fue otra.

“Fue imposible. Se tuvo que reformular el proyecto, porque venía el nene de 14 años, pero con todos sus hermanitos. Porque era el único que se quedaba a cargo en la casa. Entonces eso generó una buena relación con las familias, porque la relación es la misma que tenemos con los pibes, con los niños, y con los adolescentes”, amplía Neri.

Las tensiones propias con las que conviven en el espacio, no sólo tienen que ver con la institución en sí misma: los problemas típicos de la autogestión, la falta de pagos por parte del Gobierno Provincial, o la usencia de recursos para avanzar en las distintas actividades, sino que cada uno de los jóvenes que asiste tiene una perspectiva distinta, en su familia, en sus estudios, pero que responden a una realidad local transversal a todas esas historias.

“Tenemos un grupo familiar de 25 o 30 familias. Esto nos permite observar una realidad en el barrio de familias súper numerosas. Existen relaciones familiares que son fragmentadas. Hay  muchos padres que laburan todo el día, que son víctimas de explotación aboral y víctimas también de muchas cuestiones que tienen que ver con lo social. Todo esto después se reproduce en la familia, y tiene relación con la violencia y con las adicciones. Un panorama complejo familiar, pero nosotros apuntamos a laburar con los pibes. Ahí podemos tener la mayor influencia” remarca.

-¿Económicamente como es la situación hoy en el Portal?

NC.: El Estado Provincial en materia de niñez está generando un vaciamiento del sistema de promoción y protección, que tiene que ver con sustentar estos espacios comunitarios. Es un gran problema porque en estos espacios se trabajan con niños y adolescentes, y con las familias en general, porque los niños no están por fuera de eso. Pero la Secretaría de la Niñez hace un mes atrás recién pagó el bimestre, es decir, recién pagó enero y febrero.

-Son muchas los inconvenientes que tienen en el Portal para avanzar en las actividades. ¿Cómo continuar con un proyecto de estas características?

NC.: El compromiso que uno tiene en cuanto a las transformaciones sociales. Eso es fundamental. La mayoría de los que hoy trabajamos en estos espacios venimos justamente de esos sectores abandonados y excluidos. Es el caso del mío, y de miles de compañeros que están en estos espacios para trabajar por la justicia y la equidad social.






domingo, 9 de febrero de 2014

Siete años sin Julio López






A propósito de los siete años sin Julio López, por Yamila Banfi


En el séptimo aniversario de la desaparición física de Jorge Julio López, tuvo lugar una movilización desde Congreso hasta Plaza de Mayo, donde organizaciones nucleadas en “Encuentro, Memoria, Verdad y Justicia”, reclamaron la aparición con vida y la reactivación de la investigación. 

Asimismo, otra rama del movimiento se congregó en Plaza Moreno y se dirigió a Plaza San Martín, en reminiscencia al día que el albañil salió de su casa de Los Hornos para llegar a los tribunales de La Plata a presenciar la audiencia de alegatos contra el represor Miguel Etchecolatz. Nunca llegó

Además, la Municipalidad de La Plata colocó una baldosa blanca en la puerta del lugar donde residía López al momento de su secuestro. Rubén, su hijo, participó del homenaje y emocionado destacó que “todas estas actividades no me dicen dónde está mi viejo, ni qué pasó”. 

El lema con el que se movilizaron fue “siete años de impunidad y encubrimiento: el Gobierno es responsable”. En ese sentido, la abogada Myriam Bregman, acusó: “cuando uno tiene todas las pistas para poder llegar a la verdad y prefiere no hacerlo, es encubrimiento”, refiriéndose al Estado. 


Siete años atrás


El albañil se esfumó un 18 de septiembre de 2006, cuando los alegatos de su querella pedían perpetua y condena por genocidio al ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense, Miguel Etchecolatz. La sentencia finalmente castigó al acusado. De Julio López no se sabe qué pasó. 


“Hay alguien que se ha sentido asustado por su testimonio, no sólo por lo que dijo sino por las pruebas que pudo aportar”, resolvió Rubén López al preguntarse, incansablemente una y otra vez durante estos años qué le paso a su papá, y agregó: “se dejaron libres a un montón de personas”.  

La causa

El juez Humbero Blanco cerró 34 vías de investigación y actualmente circula sobre 17 pistas abiertas. Las huellas de la impunidad conducen al entorno de Etchecolatz y a la Policía bonaerense. Sin embargo, todavía no se analizaron las más de cinco millones de llamadas de esas fechas. 

Myriam Bregman, también candidata a diputada por el Frente de Izquierda, indicó que Felipe Solá tiró “un manto de silencio sobre la causa”, ya que en ese momento priorizó la gobernabilidad de la Policía bonaerense, y no  la investigación que diera con el paradero de López.

Con memoria pero aún sin verdad y sin justicia, se cumplió un nuevo aniversario sin saber dónde está quien sobrevivió al primer secuestro en 1976 pero que 30 años después, la impunidad, volvió a buscarlo. “No se puede tener tantos a una familia sin darle información”, sentenció el hijo.

"Los Bachis no tapan baches"


Por Leandro Alba

Los bachilleratos populares son un fenómeno que crece y se intensifica. Muchos de ellos se gestaron al calor de las luchas del 2001, donde parecía que todo podía suceder. Por entonces nacieron cientos de asambleas barriales, de las cuales hoy no quedaron rastros. Pero surgieron otras tantas experiencias cooperativistas que evidenciaban el agotamiento de un modelo, y la necesidad de plasmar  en un discurso alternativo nuevas formas de organización que emergían.


Por esto, los Bachilleratos Populares  llegaron para quedarse. Y para multiplicarse, ya que en los últimos tiempos se ha incrementado la cantidad de “Bachis” en los barrios.  A sus clases asisten cientos de jóvenes y adultos que no pudieron finalizar sus estudios en los centros de educación convencionales, por diversos motivos. Su accionar resulta fundamental en el panorama de exclusión social y educativo de los barrios marginales. Sin embargo, y pesar de una década de lucha,  la gran mayoría de los Bachilleratos Populares no cuentan con un reconocimiento pleno por parte del Estado bonaerense. 

EL RECLAMO

 “Queremos que se nos reconozca como una escuela, y con todo lo que eso implica: financiamiento integral, becas, salarios docentes, entre otras cuestiones”. De esta manera sintetizó la consigna de la lucha actual de centenares de bachilleratos populares, el docente Juan Manual Erazo.
En Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y el interior del país se contabilizan aproximadamente un centenar de Bachilleres populares. LA “Coordinadora de Bachilleratos Populares en lucha”  agrupa a 40  instituciones, de las cuales 20 están territorio bonaerense.  En  el 2007 consiguieron un primer reconocimiento por parte  de Mario Oporto, en aquel momento encargado de la cartera de educación del conurbano, que las incluyó en el marco legal de la Dirección de Gestión Privada.  El cambio llegó en el 2011, cuando el funcionario suscribió a los bachilleratos en el “Convenio de cooperación técnica” que los reconoce como CENS (ver recuadro) de Adultos y prevé el salario para los docentes.


 ¿Qué son los C.E.N.S.? Son institucioes educativas destinadas a jóvenes adultos. Su objetivo es incorporar alumnos al sistema educativo  que nominalizaron sus estudios por motivos diversos. Estas instituciones forman parte de la Dirección de Educación del adulto y el adolescente, que dependen del Ministerio de educación del GCBA. 




“Oporto empezó a atender por la lucha, pero nos costó muchísimo.  Ese años (2011) se consiguió que se reconozcan 5 (bachilleratos)explicó la docente de Comunicación Comunitaria del Bachillerato Bartolina Sisa de la Ciudad de La Plata, Nadia Gigena.

Sin embargo “el proceso de oficialización se estancó.”Juan Manuel  sostiene que la situación “no avanza desde el  inicio de la nueva gestión de  Silvina Gvirtz”, a cargo de la  Director general de Cultura y Educación el año pasado y hasta el momento hay “en  11 bachilleratos  en proceso de oficialización, de los cuales 6 se encontraban en la parte final, es decir, sólo falta  la firma y la autorización de Gvirtz, pero hasta el momento están retrasados.”

¿Cuál es el motivo por el cual se frenó la oficialización de los “Bachi”?

“No aceptan mas bachilleratos nuevos. Incluso están congelados. Además  al Programas Fines lo defienden a rajatablas. El problema es que mediante esos programas no garantizan la educación integral. Nosotros hacemos escuelas en los barrios, desde abajo”, argumentó  el profe Juan Manuel, o “vasco” para los “cumpas”.
RECUADRO ¿Qué es el FiNes? Es un programa para la Finalización de los Estudios Primarios y Secundarios. En una primera etapa se destinó a jóvenes y adultos que si bien finalizaron la cursada de sus estudios debían materias. Y desde el 2009, se amplió su público a sectores que no iniciaron, o bien  no finalizaron sus estudios secundarios o primarios

En este sentido la profesora Nadia Gigena explica que  mediante el programa FiNes  “se bajan programas, no se hace un pronóstico de la necesidad del territorio. No son escuelas porque no se imparte ni siquiera los contenidos básicos. Además se les paga menos a los docentes, por estas razones no estamos de acuerdo con esos programas”

Sin embargo, no todos los Bachilleratos tienen una visión negativa del programa. Desde el Bachi Eperanza de Cambio, ubicado en Moreno,   que cuenta con 20 inscriptos, la profesora Erica Tamborini sostiene que “en el Fines, existe una doble participación de los compañeros, y es una opción más. Hay una crisis educativa, los jóvenes de entre 14 y 17 años espera  que quedan fuera de la escuela. Por esto, estos programas no se contradicen, ni está en la otra vereda con lo que hacemos en los bachilleratos.”

“Una de las cuestiones es ¿Por qué los adultos nos hacemos cargo de nuestra formación básica? Somos los laburantes los que nos quedamos afuera, porque no sólo existe la acumulación económica, sino también la de saberes. Entonces los espacios de Fines no son espacios de competencia. La cuestión  está en función del grado de participación, no importa la forma sino la esencia,” amplía la profesora en Historia Érica Tamborini.

Los bachilleratos generan una conciencia crítica en el estudiantado. Por esto ¿el reconocimiento como instituciones educativas se hace esperar por razones políticas, ideológicas o económicas?

“Creo que el motivo por el que no nos dan la oficialización es por una razón política, hoy en día se subsidia a los colegios privados en un 70 a un 100 %”, explica Nadia Gigena.

                                                   


Otro de los factores que esgrime el Estado Provincial por el cual se niega a hacerse cargo del financiamiento integral de los bachilleratos es su delicada situación económica, producto de la deuda del Estado Nacional con respecto a la Coparticipación Federal.  Esta situación fue el punto de inflexión entre el Sciolismo y el Krichnerismo, y la tensión llegó a su máxima expresión hace unas semanas, cuando el gobernador bonaerense pretendió pagar los aguinaldos en 4 cuotas. En el medio, los bachilleres, hospitales, y trabajadores estatales.

Al respecto el profe de Historra, Juan Manuel, sostiene que “en la provincia hay un problema estructural de financiamiento, del gobierno, y un desfinanciamiento de los sectores públicos, y también una cuestión política de forma y contenido.”

Hoy los Bachi aguardan por una respuesta favorable por parte de las autoridades provinciales. Mientras, sus aulas se llenan de jóvenes  y adultos que encuentran en sus cálidos espacios una forma de cambiar sus realidades mediante otra forma de educación donde el “estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas”, como dijo Freire.

EL AMIGO DEL HOMBRE NUEVO


Por Leandro Alba

“Van quedando menos, pero soy uno de los pocos testigos de la vida de Ernesto”, dice “Calica” Ferrer, amigo de la infancia del revolucionario. Incansable compañero del médico por las rutas de Latinoamérica, “el Cordobés” es un testigo clave de la vida de un personaje que hizo Historia.


No había alternativas para la familia Guevara. El asma del niño era grave. El diagnóstico del pediatra de “Ernestito”, como lo recuerda “Calica”, era alentador sólo si se radicaba en un clima favorable. La provincia de Córdoba parecía el escenario ideal.

“Calica” da pasos lentos. Su mirada es pícara y parece tener una respuesta para todo. Sin embargo, es la espontaneidad el rasgo más sobresaliente de su personalidad. Impresiona ver las fotos de aquella época con Guevara, sus ojos no han cambiado. En una imagen aparece Ernesto con camisa y corbata, “Calica” sosteniendo un saco que lo hace reposar sobre su hombro, y en el medio de los amigos una bella joven con anteojos de sol. Se ven felices. El retrato fue tomado en Bolivia. Allí mismo, 14 años después, el Che sería asesinado, cuando intentaba avanzar con la guerrilla en el cono Sur. Esa fue la última vez que se fotografiaron.

La lucidez y la buena memoria ayudan al virtuosismo relator de anécdotas, acompañadas por la cadencia cordobesa que aún conserva su voz, hacen más entrañables sus historias. Mientras recuerda al “Che”, también se recuerda a él mismo. Es que sus vidas están ligadas desde el inicio, “desde la infancia”, comenta, mientras abre una ventana que ilumina una mueble nutrido de adornos, de cual un libro irrumpe la estética ornamental, y reza “Nuca más”, en su cálido departamento de Palermo.

“Entonces fueron para Alta Gracia”, explica .El aire allí era menos húmedo, y el clima resultaba ideal para los pacientes con esa clase de afecciones. El nuevo paisaje le sentó muy bien, y “mejoró bastante”. Allí lo esperaba un médico de buena reputación y especialista en problemas pulmonares. El  doctor Ferrer, papá de “Calica”. “Fue médico de la familia Guevara”, dice mientras se acerca, como quien revela un secreto. Así se conocieron, cuando Ernesto todavía no era el Che. Su único libro “De Ernesto al Che”, es un relato de las vivencias con Guevara durante la juventud. Es, también, una herramienta para humanizar a uno de los personajes más importantes de la Historia del siglo pasado.



Por aquel entonces, “la penitencia era meternos en la cama. Porque teníamos toda la sierra a nuestra disposición. La parte donde vivían los Guevara era todo monte”, cuenta “Calica”, que le divierte relatar las aventuras de aquellos lejanos años dorados, de los cuales lo separan dictaduras, revoluciones, arrugas y cabellos blancos. Pero siempre vuelve a escarbar en la memoria a buscar a su amigo, entre las sierras.
“El padre de Ernesto decía siempre que el primer entrenamiento como combatiente había sido en Alta Gracia, porque primero mejoró del asma. Después aprendió a andar a caballo, a andar entre las sierras, y aprendió a orientarse. Yo coincido con él, que ese fue el primer entrenamiento. Ese fue el principio del Che”, sostiene “Calica”, mientras mueve rápidamente sus piernas y sus brazos, como si saltara en medio de los relieves cordobeses. Ese paisaje que conoce como la palma de sus manos, por ser el escenario de sus primeras aventuras.

“Calica” se retira durante unos minutos del living de su casa. Alza la voz para que se lo oiga desde la cocina. Vuelve con algunos vasos y el aperitivo de la discordia, pero con los extraordinarios casi 30 grados de la sensación térmica de la Capital a finales de un octubre que se vence, amerita. Es un permitido. Pronto circulan los vasos con el elixir negro y burbujeante, hasta que le llega uno a sus manos. Lo rechaza. “A mí menos, a los yanquis hay que darle poca bola”, explica mientras aleja el vaso, que minutos después llevará a su boca.
EL VIAJE, de Ernesto al Che
Diarios de Motocicleta es la película que relata el viaje por Latinoamérica de Alberto Granados, (otro entrañable amigo de “Calica”) y Ernesto Guevara durante meses a bordo de La Poderosa, su moto. “Yo me quedé. En la moto caben dos no más. Pero me hubiese gustado ir porque yo veía la foto de la balsa en el Río Amazonas. Después me lo contaron los dos porque Ernesto me lo cuenta en el otro viaje”, reflexiona.  “Yo ya sabía por las cartas. Entonces Celia (madre de Ernesto) me decía ‘llegó carta de Ernestito’, y yo decía, ‘mira lo que me estoy perdiendo’”, su relato nostálgico es acompañado con un golpe seco sobre la mesa, como quien lamenta dejar pasar un tren.
Sin embargo, la necesidad de atravesar  fronteras de un joven “Calica” tuvo revancha en 1953. Qué mejor compañero que el estudiante de medicina, recién llegado de otro gran recorrido por la Patria Grande, con experiencia en las rutas y sed de aventuras. Existía un impedimento: Guevara aún debía finalizar sus estudios.
-¿Qué vas a dar 13 materias en un año?, le dijo “Calica” al irreverente Ernesto, en un intento por traerlo a la realidad.
-Ya vas a ver…, lo desafió el rebelde muchacho de cuerpo atlético.
El 7 de Julio de 1953, Ernesto Guevara de la Serna Linch obtiene el título de médico. “Metió las 13 materias. En un año”, cuenta exaltado Ferrer. Parece que Ernesto aún le despierta asombro, además de una admiración confesada.  Carrera maratónica la de Ernesto, como su vida. Aventuras fugaces, movimientos rápidos, pero con final abrupto y hasta prematuro. Como las revoluciones. Ernesto era revolución también.
La propuesta del viaje era tentadora y a la vez  no dejaba margen para tibios. Recorrer geografías extremas con poco dinero, dormir y comer donde se pueda. Conocer y explorar cuando y donde se quiera. Todo bajo una América Latina llena de dictadores y revoluciones. Plagada de jóvenes con inquietudes, que decidían levantar los ojos de los libros y mirar los caminos de los movimientos sociales de la época que estaban en plena ebullición, y si era necesario,

transitarlos.
“Pasando la Pampa húmeda para arriba, en la Argentina  tenías los mismos problemas que tenía  Bolivia, Perú, Venezuela.  Ernesto había viajado, pero yo tenía una visión corta de lo que pasaba. Sabía que había pobreza pero no tanto. Para colmo nosotros caemos justo en Bolivia cuando se dio una Revolución muy importante. Creo eso que lo inspiró a Ernesto, le sirvió de ejemplo. El MNR (Movimiento nacional revolucionario) había decretado la reforma agraria, habían nacionalizado las minas. Así que en la Paz se vivía un clima de ebullición y nosotros estábamos en contacto con todo eso”, reflexiona “Calica” sobre su viaje, que -sin saberlo- marcaría la vida de los dos peregrinos.
Bolivia, Perú, Ecuador fueron algunos de los destinos. El plan original era ir al encuentro de Alberto Granados, en Venezuela. Sin embargo, las reglas están hechas para romperse dice un refrán, y el plan fue abortado. Guayaquil fue punto de inflexión de los viajeros. La despedida definitiva. “Calica” partió hacia Quito, donde fue a probar suerte como futbolista  a la Liga de Quito. Ernesto tenía una tarea pendiente: debía convertirse en el Che.
-¿Cómo  se enteró que su amigo hizo la Revolución?
“La primera noticia que tenemos con Granados fue en Caracas. Me dice: ‘mira’- rememora la primera tapa de un diario que vieron de su amigo -Abogado Fidel Castro con un grupo de cubanos se preparaban para invadir. Están todos presos. Entre ellos estaba un médico argentino: Ernesto Guevara de la Serna. Y dijimos: ‘de este loco no sabemos nada’. Claro las cartas habían comenzado a escasear. Él no podía escribir cartitas diciendo ‘estoy entrenándome para ir Cuba’”.
Para conocer bien a un hombre, hay que viajar con él. Así dice un dicho popular iraní, del cual Ferrer se hace eco. “Calica”  hizo dos grandes recorridos con Guevara. El primero fue por los paisajes de Latinoamérica. El otro fue un poco más extenso y silencioso, ayudó a Ernesto a convertirse en el Che.